En muchos cursos de formación docente, se hace un especial énfasis en la importancia de incorporar las tecnologías de la información y la comunicación en nuestra labor educativa. Las razones de insistir en este punto obedecen, no sólo al lugar central que la computadora y el Internet ocupan en la sociedad actual, sino también a las posibilidades pedagógicas que estas herramientas nos ofrecen para ayudarnos a diversificar nuestras estrategias didácticas.
En este sentido, la Web 2.0 constituye un espacio que se caracteriza por su flexibilidad e interactividad y cuyos potenciales educativos se basan principalmente en tres ideas fundamentales: la producción de contenidos por parte de los usuarios, el desarrollo de la inteligencia colectiva y la arquitectura de la participación (O’Reilly, 2005).
A diferencia de la Web tradicional que funcionaba como un contenedor de textos estáticos, en la Web 2.0 se busca utilizar al Internet como un canal de comunicación y cooperación a través del cual los usuarios puedan consultar, compartir, producir y publicar información de manera colaborativa; es decir, que logren trabajar coordinadamente en proyectos comunes para la construcción de un saber colectivo que sea producto de un esfuerzo democrático e incluyente.
Carlos Concha.
viernes, 9 de abril de 2010
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