sábado, 4 de abril de 2009

¿Cómo percibimos la función del tutor?

De acuerdo con diversos textos, la labores tutelares se pueden clasificar de manera general en tres funciones básicas que son:

* Las funciones académicas.
* Las funciones orientadoras.
* Las funciones de gestión.

Las funciones académicas se refieren a la responsabilidad del tutor sobre el seguimiento del estudiante en relación con el aprendizaje de los contenidos y el desarrollo de las competencias específicas de alguna asignatura en particular. Esto incluye actividades como informar los objetivos del curso; guiar el proceso de aprendizaje; integrar los objetivos y los contenidos; desarrollar estrategias didácticas; promover el aprendizaje significativo; evaluar el aprendizaje de los estudiantes, etc.

Las funciones orientadoras tienen que ver con el manejo de aspectos de índole personal y emocional que pueden afectar directamente el rendimiento de los alumnos. En esta categoría podemos encontrar actividades como socializar y familiarizar al alumno con los recursos y la dinámica que se llevará dentro del curso; canalizar las angustias e inquietudes de los estudiantes; motivar la interacción entre los participantes del curso, etc.

Finalmente, las funciones de gestión se refieren a la responsabilidad del tutor sobre aspectos que inciden directamente en el desarrollo del curso, es decir, las actividades que el tutor lleva a cabo para garantizar que el curso se desarrolle de acuerdo con los tiempos, objetivos y condiciones establecidos en la planeación institucional. Entre estas funciones destacan: identificarse con la misión, visión, objetivos y políticas de la institución educativa, mantener un contacto permanente con el resto de responsables de la coordinación del curso; elaborar informes ejecutivos; evaluar materiales de estudio, etc.

Con base en estas funciones podemos bosquejar el perfil del tutor ideal cuyas principales características serían:

  • Excelente manejo de las herramientas de comunicación y trabajo colaborativo (foros, chat, blogs, correo electrónico, pizarras, wikis, entre otras) que ofrecen las diferentes plataformas educativas disponibles.
  • Dominio de habilidades comunicativas que garanticen el total entendimiento entre el tutor y los estudiantes (buen manejo del lenguaje, facilidad para expresar ideas y sentimientos principalmente en forma escrita).
  • Capacidad para promover el interés y la motivación de los estudiantes.
  • Conocimiento sobre los temas del curso o asignatura.
  • Conocimientos generales sobre aspectos de organización y administración del curso.
Aunque estas descripciones se refieren a una imagen ideal del tutor, deben constituir una meta para todos aquellos que aspiran a ser formadores en educación en línea.

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